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Según Helena Blavatsky, en su monumental obra La Doctrina Secreta, Makara es el más sagrado y misterioso de entre todos los signos del Zodíaco.

Matando
a
Cerbero,
guardián
de
Hades.
El
Mito

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"La
luz
de
la
vida
debe
ahora
resplandecer
dentro
de
un
mundo
de
oscuridad”
declaró
el
Gran
Presidente.
El
Maestro
comprendió.
“El
hijo
del
hombre
que
es
también
el
hijo
de
Dios
debe
pasar
a
través
del
décimo
Portal",
dijo.
"En
esta
misma
hora
Hércules
se
arriesgará".


Cuando
Hércules
estuvo
frente
a
frente
con
el
que
era
su
guía,
éste
habló:
"Mil
peligros
has
desafiado,
¡Oh,
Hércules!",
dijo
el
Maestro,
"y
mucho
se
la
logrado.
La
sabiduría
y
la
fuerza
son
tuyas.
¿Harás
uso
de
ellas
para
rescatar
al
que
está
en
agonía,
una
víctima
de
enorme
y
persistente
sufrimiento?”
El
Maestro
tocó
suavemente
la
frente
a
Hércules.
Ante
el
ojo
interno
de
éste
surgió
una
visión.
Un
hombre
yacía
postrado
sobre
una
roca,
y
gemía
como
si
su
corazón
se
rompiera.
Sus
manos
y
piernas
estaban
encadenadas;
las
pesadas
cadenas
que
le
ataban,
amarradas
a
anillos
de
hierro.
Un
buitre,
feroz
y
temerario,
permanecía
picoteando
el
hígado
de
la
postrada
víctima;
por
consiguiente,
un
escurridizo
chorro
de
sangre
manaba
de
su
costado.
El
hombre
alzaba
sus
manos
esposadas
y
gritaba
pidiendo
ayuda;
pero
sus
palabras
retumbaban
vanamente
en
la
desolación
y
eran
tragadas
por
el
viento.
La
visión
desapareció.
Hércules
permanecía,
como
antes,
al
lado
de
su
guía.

"El
encadenado
que
has
visto
se
llama
Prometeo”
dijo
el
Maestro.
“Por
años
ha
sufrido
así
y
sin
embargo
no
puede
morir,
pues
es
inmortal.
Él
robó
el
fuego
del
cielo;
por
esto
ha
sido
castigado.
El
lugar
de
su
morada
es
conocido
como
Infierno,
el
dominio
de
Hades.
Se
te
pide,
¡Oh
Hércules!
ser
el
salvador
de
Prometeo.
Baja
a
las
profundidades
y
allí
en
los
planos
exteriores
libéralo
de
su
sufrimiento".
Habiendo
oído
y
comprendido,
el
hijo
del
hombre
que
era
también
un
hijo
de
Dios,
se
lanzó
en
esta
búsqueda,
y
pasó
a
través
del
décimo
Portal.
Hacia
abajo,
siempre
hacia
abajo,
viajó
dentro
de
los
apretados
mundos
de
la
forma.
La
atmósfera
se
hacía
sofocante,
la
oscuridad
constantemente
más
intensa,
y
sin
embargo
su
voluntad
era
firme.
El
empinado
descenso
continuó
durante
mucho
tiempo.
Solo,
pero
no
completamente
a
solas,
erró
allí,
pues
cuando
buscó
dentro,
oyó
la
voz
plateada
de
la
diosa
de
la
sabiduría,
Atenea,
y
las
palabras
fortalecedoras
de
Hermes.
Finalmente
llegó
a
ese
oscuro,
envenenado
río
llamado
Estigia,
un
río
que
deben
cruzar
las
almas
de
los
muertos.
Un
óbolo
o
centavo
tenía
que
pagarse
a
Caronte,
el
barquero,
para
que
pudiera
conducirlas
a
la
otra
orilla.
El
sombrío
visitante
de
la
tierra
asustó
a
Caronte,
quien
olvidando
su
paga,
condujo
al
extranjero
al
otro
lado.
Hércules
había
entrado
por
fin
al
Hades,
una
oscura
y
brumosa
región
donde
las
sombras,
o
mejor
dicho,
los
cascarones
de
los
muertos,
se
desliza¬ban
por
ahí.

Cuando
Hércules
percibió
a
la
Medusa,
su
cabello
entrelazado
con
serpientes
silbantes,
tomó
su
espada
y
se
la
arrojó,
pero
no
hirió
nada
salvo
al
aire
vacío.
A
través
de
senderos
laberínticos
siguió
su
camino
hasta
que
llegó
a
la
sala
del
rey
que
gobernaba
el
mundo
subterráneo,
el
Hades.
Este,
torvo
y
severo,
con
semblante
amenazador,
estaba
sentado
tiesamente
en
su
negro
trono
de
azabache,
mientras
Hércules
se
aproximaba.
“¿Qué
buscas
tú,
un
mortal
viviente,
en
mis
dominios?”,
preguntó
Hades.
Hércules
dijo:
"Busco
liberar
a
Prometeo".

"El
camino
está
vigilado
por
el
monstruo
Cerbero,
un
perro
con
tres
grandes
cabezas,
cada
una
de
las
cuales
tiene
serpientes
enroscadas
a
su
alrededor”,
replicó
Hades.
"Si
tú
puedes
vencerlo
con
tus
manos
desnudas,
una
hazaña
que
nadie
aún
ha
realizado,
puedes
desatar
al
sufriente
Prometeo".
Satisfecho
con
esta
respuesta,
Hércules
prosiguió.
Pronto
vio
al
perro
de
tres
cabezas,
y
oyó
su
penetrante
ladrido.
Gruñendo,
saltó
sobre
Hércules.
Agarrando
primero
la
garganta
de
Cerbero,
Hércules
lo
estrechó
en
su
puño
como
en
un
torno.
Poseído
hasta
la
furia
frenética,
el
monstruo
se
sacudió.
Finalmente,
al
apaciguarse
su
fuerza,
Hércules
lo
dominó.
Hecho
esto,
Hércules
prosiguió,
y
encontró
a
Prometeo.
Yacía
sobre
una
losa
de
piedra,
en
agonizante
dolor.
Entonces,
Hércules
rompió
rápidamente
sus
cadenas,
y
liberó
a
la
víctima.
Desandando
sus
pasos,
Hércules
regresó
como
había
venido.
Cuando
alcanzó
una
vez
más
el
mundo
de
las
cosas
vivientes,
encontró
allí
a
su
Maestro.
"La
luz
brilla
ahora
dentro
del
mundo
de
oscuridad”,
dijo
el
Maestro.
"El
trabajo
está
realizado.
Descansa
ahora,
hijo
mío".
Hijo
de
Equidna
y
Tifón,
Cerbero
era
el
guardián
del
reino
de
los
muertos.
Homero
le
llama
"el
terrible
perro
del
Hades"
y
la
descripción
mas
frecuente
que
se
hace
de
él,
es
que
poseía
tres
cabezas,
una
cola
de
serpiente
y
en
su
lomo,
fieramente
erguidas,
muchas
cabezas
de
serpiente”.
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Con
el
solsticio
de
invierno
/verano
el
día
21
de
Diciembre
(
este
año
fue
el
22/12/
a
las
3:00:00
hs)
el
Sol
entra
en
Capricornio,
y
el
solsticio
de
verano
opuesto
es
el
comienzo
de
Cáncer.
Si
conectamos
con
una
línea
a
Capricornio
y
a
Cáncer
en
el
zodiaco,
esta
línea
marca
la
horizontal.
La
línea
vertical
de
los
equinoccios,
de
Aries
a
Libra,
la
intercepta
en
ángulo
recto.
Las
cuatro
líneas
forman
la
cruz
cardinal
de
los
cielos.
Si
conectamos
sus
esquinas
obtenemos
el
profundo
símbolo
del
cuadrado
y
la
cruz
dentro
del
círculo.


La
finalidad
principal
de
la
energía
de
Capricornio
es
introducir
a
un
hombre
o
a
una
mujer
en
una
transfiguración
o
en
una
verdadera
iluminación.
En
la
época
en
la
que
nuestro
Sol
está
en
Capricornio,
y
especialmente
en
la
época
de
la
luna
llena,
tenemos
la
máxima
oportunidad
de
recibir
las
energías
que
se
derraman
desde
Capricornio
y
usarlas
para
transfigurar
nuestra
personalidad
y
nuestra
vida.
  
Capricornio
representa
el
amanecer
del
año
y
Cáncer
el
crepúsculo.
La
noche
conduce
a
la
oscuridad
de
la
ignorancia,
y
el
camino
a
la
luz
conduce
de
regreso,
desde
la
materia
al
espíritu.
Es
por
esto
que,
desde
tiempo
inmemorial,
el
Amanecer
de
los
Dioses,
el
nacimiento
del
Hijo
de
Dios
como
Salvador
del
mundo,
se
celebra
al
comienzo
de
la
jornada
del
Sol
hacia
el
norte
en
Capricornio,
y
en
Pascua,
en
el
signo
de
Aries,
su
culminación
y
entrada
en
un
círculo
mas
elevado.
El
nacimiento
del
Salvador
en
nosotros
tiene
lugar
cuando,
mediante
una
transformación
interna,
la
materia
de
nuestro
cuerpo
se
hace
mas
sutil
y
transparente,
hasta
que
finalmente
se
desarrolla
un
cuerpo
liviano.
En
la
Biblia
se
lo
llama
"Radiante
Capa
Blanca".
Entonces
es
cuando
la
individualidad
ha
llegado
a
ser
tan
pura
y
transparente
que
la
luz
brilla
a
través
de
ella,
y
se
encuentran
el
espíritu
y
la
materia
"en
el
monte".
Por
eso
es
que
a
Capricornio
se
lo
representa
parado
en
la
cima
de
la
montaña.
¡Cuan
profundamente
somos
tocados
por
la
belleza
del
amanecer
en
las
regiones
de
las
altas
montañas!
Capricornio
es
el
tercer
signo
de
tierra
en
el
zodiaco;
está
Tauro
como
aspecto
forma
de
la
Naturaleza
y
Virgo
como
su
aspecto
belleza.
Capricornio
representa
el
aspecto
espiritual,
la
materia
transformada,
que
la
luz
del
espíritu
puede
penetrar.
Si,
no
obstante,
la
personalidad
de
Capricornio
no
se
purifica,
tiende
a
endurecerse
y
solidificarse.
Una
persona
así
está
guiada
por
el
utilitarismo
racional,
por
el
pensamiento
lógico
y
el
intelecto,
y
es
desconfiada
y
tiende
a
desaprobar
los
temas
espirituales.
Puede
estar
necesitando
experiencias
mas
amargas
mediante
Saturno
antes
de
que
cruce
el
umbral
del
intelecto
y
las
limitaciones
de
sus
opiniones
cristalizadas.
  
Los
que
nacieron
en
Capricornio
se
hallan
en
tres
niveles,
como
lo
indican
los
tres
símbolos
de
Capricornio.
Los
capricornianos
del
primer
nivel
son
cabras.
Escalan
por
todas
partes
y
hacen
de
todo
para
alcanzar
fines
materiales.
Son
muy
materialistas,
y
en
todas
sus
relaciones
buscan
satisfacción
material.
Se
educan
para
ganar
dinero.
Hacen
amigos
con
fines
materialistas
y
su
lema
es:
“Que
la
ambición
gobierne".
Capricornio
rige
las
rodillas
y
se
dice
que
hasta
que
las
cabras
no
se
arrodillen
frente
a
una
gran
visión,
no
podrán
proseguir
por
el
sendero
de
su
evolución
superior.
  
La
siguiente
etapa
es
la
del
cocodrilo.
El
cocodrilo
vive
en
el
agua
y
en
la
tierra.
En
este
nivel,
el
cocodrilo
no
sólo
deberá
tratar
de
dominar
la
vida
física,
sino
también
la
vida
del
plano
emocional
y
del
plano
mental,
y
efectuar
un
sensacional
avance
en
el
plano
intuitivo,
o
en
el
plano
de
la
conciencia
Crística.
En
la
etapa
del
cocodrilo,
una
gran
belleza
atrapa
al
capricorniano
y
lo
relaciona
con
los
mundos
de
su
personalidad
y
los
hace
transformar.
En
la
etapa
del
cocodrilo,
el
capricorniano
enfrenta
cinco
pruebas:
1.
Debe
conquistar
la
materia,
el
dinero,
el
sexo
y
los
bienes
materiales
2.
Debe
expandir
su
conciencia
más
allá
de
su
personalidad
e
incluir
el
plano
intuitivo
y
vivir
una
vida
creadora;
3.
Debe
vencer
el
miedo
y
los
sentimientos
de
soledad;
4.
Debe
vencer
su
orgullo
y
sus
ambiciones
mundanas;
Debe
desarrollar
la
tensión
espiritual
para
mantener
el
nivel
de
contacto
con
fuerzas
superiores.


Cuando
el
cocodrilo
pasa
estas
pruebas,
se
convierte
en
Unicornio.
El
unicornio
es
el
símbolo
de
un
iniciado
del
tercer
grado.
La
tercera
Iniciación
se
toma
siempre
en
las
"altas
montañas".
El
unicornio
asciende
a
las
cimas
con
decisión,
y
con
poder
de
voluntad
domina
las
dificultades.
El
cuerno
en
el
medio
de
su
frente
es
el
símbolo
de
la
unidireccionalidad,
la
decisión,
la
determinación.
Es
la
señal
del
guerrero
transfigurado.
Un
gran
Sabio
dice:
"Puede
verse
una
espada
recta
encima
de
la
frente
del
guerrero
del
espíritu."(Corazón,
par.
157
–
Agni
Yoga)

De
manera
que
el
capricorniano
se
trasciende
y
convierte
en
gran
guerrero,
en
gran
servidor
de
la
humanidad.
En ocultismo, la cabra es uno de los símbolos atribuidos al Akasha, como lo es de la esencia vital
(Jiva) aprisionada en la materia. El Akasha es representado por el Pentagrama. Es por eso que el
Chivo de Mendes (o Baphomet) inscrito en un pentagrama (con el vértice vuelto hacia
arriba, y así representado por Eliphas Levi), es el sinónimo de la Luz Astral (el aspecto o nivel más
inferior del Akasha), donde se practica la magia común, elemental.
El símbolo híbrido de la cabra-pez estaba también representado en la imaginería de pueblos
como el chino, el árabe, el asirio, el persa.
Makara (el cocodrilo), que contiene velado, sobre su nombre, el anagrama Karma, está bajo el
dominio de Yama, uno de los 4 Mahârâjahs o Regentes de los 4 Puntos Cardinales . En
efecto, cada cual poseyendo una propiedad oculta, los cuatro gobiernan las Fuerzas cósmicas de
tales puntos y representan la funcionalidad de la Ley del Karma y su administración sobre la Tierra.
Yama es el Señor del Sur y (de los cuatro) su máximo punto focal. Y Yama es también la
personificación de la Tercera Raza (la primera que fue dotada de consciencia, Sanjna/Manas), en la
cual se produjo la gran unión entre Espíritu y Materia. Es, en esta acepción, Yama-Yamî, bipolar (el
símbolo del Manas dual).

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